CIENTÍFICOS DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE REALIZAN IMPORTANTES HALLAZGOS SOBRE EL AISLAMIENTO SOCIAL

Equipo de investigadores de la UNiversidad de Chile. Fuente: Cedida

Tras un año de análisis, el estudio -a cargo del profesor de Biología y Magíster en Genética, Francisco Del Pino Castillo -, revela la importancia del ambiente social para un adecuado desarrollo morfológico, fisiológico y conductual de los organismos vivos y el riesgo que supone el aislamiento social para desenvolverse adecuadamente en la naturaleza.

 

A través de un estudio realizado con larvas de la especie Drosophila melanogaster, usualmente conocida como mosca de la fruta, un grupo de científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, realizaron importantes descubrimientos sobre el impacto del aislamiento social, hallazgos que pueden ser extrapolados a los seres humanos, debido a una alta tasa de similitud genética cercana al 70%.

Dentro de las conclusiones que arroja el estudio “Efectos sociales sobre el peso, el tamaño y la conducta en D. melanogaster“, es que, tras aislar ejemplares de moscas, en estado larvario, su peso y su tamaño es inferior a aquellas que permanecen en grupo y su forma de explorar el ambiente también difiere entre larvas aisladas socialmente y larvas criadas en grupo.

 

Una vez comprobado los efectos adversos del aislamiento social, los investigadores se propusieron conocer si esos efectos eran reversibles, para ello modificaron el medio de crianza de dos maneras; i) a las larvas aisladas se les acompañó con cuerpos inertes para que ellas pudieran tener contactos corporales durante su desarrollo y ii) a las larvas aisladas se les puso en contacto con sustancias químicas de sus congéneres. Estas modificaciones ambientales lograron revertir los efectos adversos del aislamiento social, es decir, cuando logran percibir contactos corporales del medio (el tacto juega un papel importantísimo durante el desarrollo) y cuando perciben olores de sus congéneres, alcanzan un peso, tamaño y una conducta adecuada para ajustarse al ambiente.

 

Según las conclusiones del equipo, liderado por el profesor del programa de Genética Humana perteneciente al ICBM de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Francisco Del Pino Castillo, quien además es profesor de Biología y Magister en Ciencias Biológicas, junto con Eduardo Álvarez, Magister en Bioestadística, es posible revertir los efectos adversos del aislamiento social, modificando la estimulación sensorial del ambiente de crianza.

Para el docente, “la Drosophila melanogaster es utilizada como modelo genético para varias enfermedades humanas, por lo tanto, nuestras conclusiones sobre el aislamiento y los efectos de la modificación del entorno pueden ser perfectamente válidas para el análisis de la importancia de las interacciones sociales en desarrollo de las personas”.

En efecto, varios estudios han demostrado los riesgos de la soledad en el ser humano como la disminución de la capacidad cerebral, la agresividad o incluso aumenta la posibilidad de muerte prematura. “Es por ello -añade Del Pino-, que queremos llevar este estudio al tratamiento en las aulas de nuestras escuelas, para mejorar nuestra calidad educativa, porque la ciencia ha ratificado que el aislamiento social no es trivial, sino que trae consecuencias demostrables en la vida humana, especialmente en esta época en que vivimos y que, con algunas modificaciones en el ambiente, estas secuelas, se pueden revertir”.

El estudio fue divulgado en la publicación científica del Departamento de Biología de la Universidad de Oklahoma “Drosophila Information Service”, en Enero de 2019.

 

Ana Maria Blanco, Periodista

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